miércoles, 16 de agosto de 2017

Las ratas de la marjal sólo comían arroz

«La gente de tierra adentro escupía con expresión de asco, entre las risas y protestas de los de la Albufera. ¡Un bocado delicioso! ¿Cómo podían hablar si nunca lo habían probado? Las ratas de la marjal sólo comían arroz; eran plato de príncipe. No había más que verlas en el mercado de Sueca, desolladas, pendientes a docenas de sus largos rabos en las mesas de los carniceros. Las compraban los ricos; la aristocracia de las poblaciones de la Ribera no comía otra cosa. Y Cañamel, como si por su calidad de rico creyese indispensable decir algo, cesaba de gemir para asegurar gravemente que sólo conocía en el mundo dos animales sin hiel: la paloma y la rata; con esto quedaba dicho todo»

Cañas y barro

Vicente Blasco Ibáñez


Barraca en la marjal

Todocolección

martes, 15 de agosto de 2017

Corrían siguiendo la marcha del fuego

«La fiebre levantina enloquecía a los nietos de los rífenos, y eran muchos los que, con la blusa chamuscada, sacudiéndose la lluvia de pavesas, corrían siguiendo la marcha del fuego, deteniéndose para silbar al pirotécnico cuando la traca se cortaba, apagándose por algunos segundos».

Arroz y tartana

Vicente Blasco Ibáñez


Una traca

http://juanansoler.blogspot.com.es/

lunes, 14 de agosto de 2017

Que la barca se llamaba Flor de Mayo

«Con la facilidad de transmisión de los pueblos pequeños, pronto supo todo el Cabañal que la barca se llamaba Flor de Mayo, y cuando en la víspera de la bendición la arrastraron hasta la orilla, frente a la casa del bous, llevaba ya en la borda de popa, por la parte interior, pintado con hermoso azul, su dulce título».

Flor de Mayo

Vicente Blasco Ibáñez 


Playa del Cabañal

https://www.ebay.fr/

domingo, 13 de agosto de 2017

Había tenido que meterse en la fábrica de Tabacos

«Además, los tiempos empeoraban. La tabernilla de la playa daba una miseria, y la chica, su Roseta, había tenido que meterse en la fábrica de Tabacos, y todas las mañanas, con la cestita al brazo, emprendía el camino de Valencia, formando en las bandas de caras jóvenes, graciosas y procaces que, con airoso taconeo y faldas revoloteantes, iban a estornudar encerradas en el ambiente cargado de rapé de la antigua Aduana».

Flor de Mayo

Vicente Blasco Ibáñez


Fábrica de Tabacos en 1888. Actualmente es la sede del Tribunal Superior de Justicia de Valencia.
Calle de Cristóbal Colón y calle del Palacio de Justicia

Colección de Díaz Prósper.

http://valenciadesaparecida.blogspot.com.es/2012/04/

sábado, 12 de agosto de 2017

Como afirmaban la Samaruca y otras malas lenguas del pueblo

«El tío Paloma, alarmado por tales intimidades, habló seriamente a su nieto. Pero ¿era que había algo entre los dos, como afirmaban la Samaruca y otras malas lenguas del pueblo? ¡Ojo, Tonet! ¡A más de que esto sería indigno de la familia, les haría perder el negocio! Pero el nieto, con la firmeza del que dice la verdad, se golpeaba el pecho protestando, y el abuelo se daba por convencido, aunque con cierto recelo de que las amistades terminasen mal».

Cañas y barro

Vicente Blasco Ibáñez


Fotograma de la serie de RTVE "Cañas y barro". 1978

viernes, 11 de agosto de 2017

Para eso estaban trabajando los mejores hilanderos de la playa

«Ya no faltaba más que el cordaje, las redes y demás artefactos; pero para eso estaban trabajando los mejores hilanderos de la playa, y antes del 15 la barca estaría completa y podría presentarse tan hermosa como una novia que va á casarse vestida de nuevo de cabeza a pies».

Flor de mayo

Vicente Blasco Ibáñez



Filadors al Cabanyal

Calle Astilleros

jueves, 10 de agosto de 2017

El casco panzudito para que resistiera bien las marejadas

«A principios de Agosto llegó por fin el día en que la barca del Retor pudo darse por terminada. ¡Vaya una joya! Su patrón hablaba de ella como un abuelo que pondera el desarrollo de su nieto. Madera de lo mejor que se había encontrado; el mástil recto, terso, sin una mala grieta; el casco panzudito para que resistiera bien las marejadas, pero con una proa tan fina, que era talmente una navaja de afeitar; pintado de negro charolado y brillante como un zapato de señor, y el vientre blanco, deslumbrante, ni más ni menos que una anguila: lo que era».

Flor de Mayo

Vicente Blasco Ibáñez


Playa del Cabañal

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