miércoles, 20 de septiembre de 2017

Alma valenciana. Décima parte

«El español que menos bebe es el valenciano; la embriaguez no tiene disculpa para él. Y es que no necesita del alcohol para evadirse de la normalidad de la vida. El vino lo lleva dentro, en su cabeza; y el sol, el pícaro sol -mas fuerte que el de la Provenza, que tan malas pasadas jugaba al héroe de Daudet–, al hacerlo hervir, es causa de incoherentes agitaciones».

Alma valenciana

Vicente Blasco Ibáñez



La tertulia


José Benlliure


martes, 19 de septiembre de 2017

Alma valenciana. Novena parte

«El valenciano que en su frugal ambición no teme por el arroz del porvenir, dedica todas sus iniciativas y entusiasmos a la cosa pública y a la admiración artística. Un pueblo en el que los mas son propietarios de algo y que no siente, como otros, la servidumbre de la dependencia económica, forzosamente ha de ser lo que siempre ha sido Valencia: una democracia, pero con tal espíritu igualitario, que no permite privilegios; y si ensalza a alguien es con apasionamiento tan vehemente y tornadizo, que el agraciado llega a no distinguir las caricias de las bofetadas. Subir dentro de él es fácil: lo difícil es sostenerse».

Alma valenciana

Vicente Blasco Ibáñez


Vicente Blasco Ibáñez en el Cabanyal

Acto de exaltacion de "La barraca", durante la semana de homenaje. 1921.

Cortesía de Jose Navarro Escrich

lunes, 18 de septiembre de 2017

Alma valenciana. Octava parte

«De compararse al pueblo valenciano con algún otro, habría que acordarse de Atenas. Esto dicho así, de golpe, hará sonreír a muchos. Pero en Atenas no sólo vivían los sabios y los grandes artistas, únicos helenos que admiramos hoy al través de los siglos. Existía un pueblo sobrio, apasionado y voluble, que gustaba mas de enterarse de los chismorreos y discusiones del Ágora y de las rivalidades de los artistas, que de hacer dinero: unos ciudadanos morenos, nerviosos y algo ingobernables, que con un trozo de salazón, cuatro aceitunas y una arenga como postre, se daban por satisfechos, y, según el estado de su humor, llevaban en triunfo a los grandes compatriotas o los apedreaban, elevando en su lugar a cualquier sofista».

Alma valenciana

Vicente Blasco Ibáñez


Cocinando un all i pebre en la Albufera

http://www.parquesnaturales.gva.es/web/pn-l-albufera

domingo, 17 de septiembre de 2017

Alma valenciana. Séptima parte

«El ideal de la vida, para todo valenciano que asegura su subsistencia, es el descanso físico y la agitación moral: pelear por ideales mal razonados, pero hondamente sentidos; disgustarse por cosas que muchas veces no le afectan en nada, y paladear en los ratos de calma la dulce y muelle somnolencia de lo bello en el inmenso jardín de la huerta».

Alma valenciana

Vicente Blasco Ibáñez


Celos valencianos

Todocolección

sábado, 16 de septiembre de 2017

Alma valenciana. Sexta parte

«Arrós y tartana, 
casaca a la moda... 
¡Y rode la bola 
a la valensiana!

Estas son, según el antiguo cantar, las aspiraciones del buen valenciano. Si al nacer se encuentra con el plato de arroz asegurado, con la tartanita que ha de llevarle al mar o a la vega alborotando el camino con el cascabeleo escandaloso de la jaca, y la casaca a la moda de que habla la canción, considera Valencia como «el mejor de los mundos posibles» y no pide más; si nace pobre, trabaja toda su juventud con la tenacidad e inteligencia de los pueblos mas laboriosos, y apenas conquista el arroz y la tartana para el resto de su vida, se da por satisfecho y entrega la herramienta con que fabricó su mezquina fortuna a los que vienen detrás: al hijo o al obrero de su confianza».

Alma valenciana

Vicente Blasco Ibáñez


La Alameda

VAHG

viernes, 15 de septiembre de 2017

Alma valenciana. Quinta parte

«El mismo fraccionamiento de la tierra valenciana se extiende a la industria. Nadie es rico, pero muy pocos conocen la miseria. Todos sufren alguna vez las angustias que trae consigo la falta de capital, pero ignoran la esclavitud y el anulamiento que soporta el hombre en los monstruosos centros de producción creados por el industrialismo moderno.

Las grandes fabricas que existen en Valencia son casi siempre de gente de fuera. No hay que esperar que el valenciano se convierta en poderoso industrial aguijoneado por la fiebre del lucro. Trabaja únicamente para afirmar la independencia de su vida: es laborioso, emprendedor y tenaz, mientras ve inseguro el pan de la segunda mitad de su existencia; pero apenas reúne veinte mil duros (lo que considera necesario para ser burgués) abandona su industria, por próspera que la vea, y se dedica a la vida de café y de casino, a la política, a comentar la marcha del municipio, poniendo en sus nuevas ocupaciones el ardor y el apasionamiento de un levantino».

Alma valenciana

Vicente Blasco Ibáñez


Fábrica de sombreros de paja de Francisco Romero Peris

La Semana Gráfica. 4 de mayo de 1929

https://fullesgroguesvoramar.blogspot.com.es/2017/05/les-grans-industries-valencia-la-dels.html

jueves, 14 de septiembre de 2017

Alma valenciana. Cuarta parte

«Todavía se cuentan hoy a miles los pequeños talleres. El obrero apenas dispone de alguna cantidad, se emancipa estableciéndose aparte con unos cuantos compañeros de trabajo que son sus auxiliares mas bien que sus subordinados.

El mismo fraccionamiento de la tierra valenciana se extiende a la industria. Nadie es rico, pero muy pocos conocen la miseria. Todos sufren alguna vez las angustias que trae consigo la falta de capital, pero ignoran la esclavitud y el anulamiento que soporta el hombre en los monstruosos centros de producción creados por el industrialismo moderno».

Alma valenciana

Vicente Blasco Ibáñez


Taller mecánico en Valencia. 1957. Foto Raga

Todocolección