martes, 20 de febrero de 2018

Y los tripulantes creían comer en una barraca de la huerta de Valencia

«El buque estaba a veces cerca del Brasil, a la vista de Fernando de Noroña, distinguiéndose las chozas cónicas de los negros instalados en la isla bajo un sol ecuatorial, y los tripulantes creían comer en una barraca de la huerta de Valencia, pasándose de mano en mano el porrón de vino fuerte de Liria».

Mare Nostrum

Vicente Blasco Ibáñez


Barracas en la huerta de Valencia

Todocolección

lunes, 19 de febrero de 2018

Cebollas crudas, voluminosas, de acre perfume que arrancaba lágrimas y una blancura de marfil

«El cocinero sorprendía a su gente repartiendo cebollas crudas, voluminosas, de acre perfume que arrancaba lágrimas y una blancura de marfil. Eran un regalo de príncipe mantenido en secreto. No había mas que quebrarlas de un puñetazo para que soltasen su viscosidad, y luego se perdían en los paladares como bocados crujientes de un pan dulce y picante, alternando con las cucharadas de arroz».

Mare Nostrum

Vicente Blasco Ibáñez


"Cebera" en la huerta de Valencia

http://nouhorta.eu/index.php/val/horta-oest-val/quart/item/27827-quart-de-poblet-projecta-reproduir-ceberes-com-a-testimoniatge-del-paisatge-d-horta-tradicional


Levante - EMV. 12 de febrero de 2018


domingo, 18 de febrero de 2018

Dándoles el monástico arroz con acelgas o el mantecoso arroz con nabos y judías

«La abundancia reinaba igualmente entre el puente y la proa, donde estaban la cocina y el alojamiento de los marineros, espacio del buque respetado por todos como dominio incontestable del tío Caragol .

Este viejo apodado «Caracol» —otro amigo antiguo de Ferragut— era el cocinero de a bordo, y aunque no se atrevía a tutear al capitán, como en otros tiempos, la expresión de su voz daba a entender que mentalmente seguía usando de esta familiaridad. Había conocido a Ulises cuando huía de las aulas para remar en el puerto, y él, por el mal estado de sus ojos, acababa de retirarse de la navegación de cabotaje, descendiendo a ser simple lanchero. Su gravedad y su corpulencia tenían algo de sacerdotal. Era el

Su talento culinario sufría eclipses cuando no figuraba el arroz como tema fundamental de sus composiciones. Todo lo que este alimento puede dar de sí lo conocía perfectamente. En los puertos del Trópico, los tripulantes, hastiados de bananas, piñas y aguacates, saludaban con entusiasmo la aparición de la gran sartén de arroz con bacalao y patatas o de la cazuela de arroz al horno, con la dorada costra perforada por la cara roja de los garbanzos y el lomo negro de las morcillas. Otras veces, el cocinero, bajo el cielo plomizo de los mares septentrionales, les hacía evocar el recuerdo de la lejana patria dándoles el monástico arroz con acelgas o el mantecoso arroz con nabos y judías».

Mare Nostrum

Vicente Blasco Ibáñez


Arròs amb fesols i naps

Plaza de la Iglesia de Campanar

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sábado, 17 de febrero de 2018

Ya lo sabes. ¡Siempre Valencia!

«—Ulises, ¡hijo mío!… piensa siempre en Valencia… Haz por ella todo lo que puedas… Ya lo sabes. ¡Siempre Valencia! 

Juró todo lo que quiso el poeta, sin comprender qué es lo que Valencia podía esperar de él, simple marino errante por todos los mares. Labarta quiso acompañarle hasta la puerta, pero se hundió en su asiento, obediente al cariñoso despotismo de su compañera, que temía para él las mayores catástrofes».

Mare Nostrum

Vicente Blasco Ibáñez


Valencia vista desde Pio V

Murallas, puertas del Real, Temple y Trinidad (de izquierda a derecha)

https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_la_ciudad_de_Valencia

viernes, 16 de febrero de 2018

El capitán debía volver al Grao

«Fue corta la entrevista. El capitán debía volver al Grao, donde le esperaba su trasatlántico, pronto a zarpar para la América del Sur. 

El poeta lloró otra vez, besando a su ahijado. Ya no vería más a este coloso que parecía repeler sus débiles abrazos con el fuelle de su respiración».

Mare Nostrum

Vicente Blasco Ibáñez



Todocolección

jueves, 15 de febrero de 2018

Arròs i tartana, casaca a la moda, i rode la bola a la valenciana...

"Arròs i tartana, casaca a la moda, i rode la bola
 a la valenciana..."

«Pasó el Carnaval y doña Manuela se vio en plena Cuaresma. Era la hora de purgar los derroches y las alegrías de la temporada anterior. La modista francesa presentaba la cuenta de los trajes de las niñas, y además hacía falta dinero para los gastos de la casa. Total, que doña Manuela necesitaba tres mil pesetas».

Arroz y tartana

Vicente Blasco Ibáñez


Valencia. Primer Premio de máscaras en grupo. 1913

http://enateneo.blogspot.com.es/2013/01/bal-masque.html

miércoles, 14 de febrero de 2018

El Carnaval según Blasco Ibáñez. Y 08

«El carruaje de doña Manuela llevaba escolta. Un buen mozo con negro dominó, montando un caballo de alquiler, marchó toda la tarde como pegado a la portezuela, hablando con Concha, mientras la mamá y Amparo miraban las máscaras. Era Roberto del Campo, el cual, a pesar de su gallardía, iba resultando un posma, que sólo sabía decir floreos, sin llegar nunca a declararse. La mamá comenzaba a no encontrar tan seductor a aquel espantanovios. Dios sabe cuántas proposiciones habría perdido la niña por culpa de aquel hombre, que gozaba todas las intimidades de un novio, sin decidirse nunca a serlo. Pero Conchita hombres que las echan de listos caen cuando menos lo esperan: todo era cuestión de tiempo y de presentar buena cara.»

Arroz y tartana

Vicente Blasco Ibáñez



Baile de mascaras en el teatro Principal

http://juanansoler.blogspot.com.es/