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martes, 25 de enero de 2022

Para adquirir mayores respetos, se hizo devoto de San Bernardo

«Así fue prosperando, sin que las burlas de la gente de la ciudad le hicieran perder la confianza de aquel rebaño de rústicos que le temían como a la Ley y creían en él como en la Providencia.

Un préstamo a un mayorazgo derrochador le hizo dueño del caserón señorial que desde entonces pasó a ser de la familia Brull. Comenzó a frecuentar el trato de los grandes propietarios de la ciudad, que aunque despreciándole, le abrieron un hueco entre ellos con esa instintiva solidaridad de la masonería del dinero. Para adquirir mayores respetos, se hizo devoto de San Bernardo, pagó fiestas de iglesia y estuvo siempre al lado del alcalde, fuese quien fuese. Para él no hubo ya en Alcira otras personas, que las que al llegar la cosecha recogían miles de duros; los demás eran la canalla».

Entre naranjos

Vicente Blasco Ibáñez



Puente de san Bernardo (Alcira)

Todocolección

sábado, 6 de enero de 2018

No mentres Bernat estiga

«Los recuerdos de su niñez, vigilada por una madre de devoción crédula e intransigente, despertaban en Rafael al pasar ante la imagen. Aquella estatua desfigurada y vulgar era el penate de la población, y la cándida leyenda de la enemistad y la lucha entre San Vicente y San Bernardo, inventada por la religiosidad popular, venía a su memoria. 

El elocuente fraile llegaba a Alcira en una de sus correrías de predicador y se detenía en el puente, ante la casa de un veterinario, pidiendo que le herrasen su borriquilla. Al marcharse le exigía el herrador el precio de su trabajo, e indignado San Vicente por su costumbre de vivir a costa de los fieles, miraba al Júcar exclamando: 

— Algún día dirán: así estaba Alsira . 

— No mentres Bernat estiga , —contestaba desde su pedestal la imagen de San Bernardo».

Entre naranjos

Vicente Blasco Ibáñez


Puente de San Bernardo. Alcira

Todocolección

lunes, 11 de diciembre de 2017

Eran el patrono de Alcira y sus santas hermanas

«Después se fijó en el puente; en su puerta ojival, resto de las antiguas fortificaciones; en los pretiles de piedra amarillenta y roída como si por las noches vinieran a devorarla todas las ratas del río, y en los dos casilicios que guardaban unas imágenes mutiladas y cubiertas de polvo. 

Eran el patrono de Alcira y sus santas hermanas; el adorado San Bernardo, el príncipe Hamete, hijo del rey moro de Carlet, atraído al cristianismo por la mística poesía del culto, ostentando en su frente destrozada el clavo del martirio».

Entre naranjos

Vicente Blasco Ibáñez


Puente de san Bernardo

Alcira

Todocolección

jueves, 23 de noviembre de 2017

Las novelas regionales. 09

«El triunfo obtenido dos años más tarde por "Entre naranjos" , igualó y acaso sobrepujó, al de "La barraca". 

Hay en esta novela una parte autobiográfica muy interesante. Blasco Ibáñez había conocido en uno de sus viajes a cierta artista rusa, tiple de ópera, mujer extraordinaria, hermosa, fuerte y sádica como una walkyria, que recorría el mundo llevando consigo a una pobre muchacha a quien en sus frecuentes arrebatos de mal humor azotaba cruelmente. Fueron aquéllos unos amores de pesadilla, vehementes y rápidos; la artista, con su elevada estatura y sus bíceps de hierro, era una verdadera amazona, celosa y agresiva, de la que sus amantes necesitaban defenderse a puñetazos; instintivamente su temperamento rebelde se negaba a rendirse, y cada posesión requería una escena ancestral de lucha y de doma, en la que luego los besos servían para restañar la sangre de los golpes. 

La acción principal de la novela se desarrolla cerca de Valencia, en Alcira, pueblo lindísimo, pintoresco como un capricho de abanico, cuyo blanco caserío parece flotar sobre el océano verde de los inmensos naranjales que lo circundan».

Mis contemporáneos

Eduardo Zamacois


Puente de San Bernardo

Alcira

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