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jueves, 7 de noviembre de 2024

Era Dimoni, el famoso dulzainero de todos los años

«Con la dispersión de la banda no se aclaró el gentío de la plaza. En un extremo de ella comenzó a sonar el redoble de un tamboril, y al poco rato se anunció una dulzaina con prolongadas escalas que parecían cabriolas musicales. La muchedumbre aplaudió. Era Dimoni, el famoso dulzainero de todos los años: un alegre compadre, tan célebre por sus borracheras como por la habilidad en la dulzaina. Sangonera era su mejor amigo, y cuando el dulzainero venía a las fiestas, el vagabundo no se separaba de él un momento,  sabiendo que al final se beberían fraternalmente el dinero de los clavarios».

Cañas y barro

Vicente Blasco Ibáñez



Nit d'albaes

http://collabrials.blogspot.com/

martes, 24 de septiembre de 2024

Y bailes nocturnos al son del tamboril y la dulzaina

«Las fiestas duraban tres días. El segundo día de Navidad llegaba la música de Catarroja y se rifaba la anguila más gorda de todo el año, para ayuda de gastos. El tercero era la fiesta del Niño Jesús, y al día siguiente la del Cristo; todo con misas y sermones y bailes nocturnos al son del tamboril y la dulzaina».

Cañas y barro

Vicente Blasco Ibáñez



Huerta de Valencia

Bivaldi

lunes, 17 de agosto de 2020

Dejando el sobrante a su pelado tamborilero

«La fiesta prometía. El gozo reflejábase en los rostros rubicundos; en el corral se desataban los pellejos para hacer cataduras y tomar fuerzas, y por si algo faltaba, allá en la calle sonó la alegre dulzaina con escalas que parecían cabriolas. Hasta Dimoni estaba en la fiesta: bien decían que el novio no reparaba en gastos. Había que darle vino para que tocase mejor, y el enorme vaso iba de mano en mano desde el corral hasta la puerta de la calle, donde Dimoni empinaba el codo con gravedad, dejando el sobrante a su pelado tamborilero».

La cencerrada

Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez



Dolçaina i tabalet

Principios del siglo XX

http://www.elche.me/

lunes, 27 de abril de 2020

Con expresión triunfante, con la dulzaina hacia arriba

«En medio, él, erguido, con expresión triunfante, con la dulzaina hacia arriba, como si fuese una descomunal nariz que olía el cielo; a un lado, el pillete, haciendo sonar el tamboril, y al opuesto, la Borracha , exhibiendo con satisfacción, como un segundo tambor, aquel vientre, que se hinchaba cual globo próximo a estallar, que la hacía ir con paso tardo y vacilante y que en su insolente redondez subía escandalosamente el delantero de la falda, dejando al descubierto los hinchados pies bailoteando en viejos zapatos y aquellas piernas negras, secas y sucias como los palillos que movía el tamborilero».

Dimoni

Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez


Nit d'albaes

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martes, 21 de enero de 2020

La chiquillería pululaba en torno de él

«Y estas distracciones de bohemio incorregible, estas impiedades de borracho, alegraban a la gente. La chiquillería pululaba en torno de él, dando cabriolas al compás de la dulzaina y aclamando a Dimoni , y los solteros del pueblo se reían de la gravedad con que marchaba delante de la cruz parroquial y le enseñaban de lejos un vaso de vino, invitación a la que contestaba con un guiño malicioso, como si dijera: "Guardadlo para después"».

Dimoni

Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez


Fiesta de los Niños de la Calle San Vicente. 1931 

https://www.skyscrapercity.com/showthread.php?p=64296909&langid=7

miércoles, 15 de enero de 2020

Le hacía ser llamado por los clavarios de todos los pueblos

«Dimoni era un borracho. Los prodigios de su dulzaina, que, por lo maravillosos, le habían valido el apodo no llamaban tanto la atención, como las asombrosas borracheras que pillaba en las grandes fiestas. 

Su fama de músico le hacía ser llamado por los clavarios de todos los pueblos, y veíasele llegar carretera abajo, siempre erguido y silencioso, con la dulzaina en el sobaco, llevando al lado, como gozquecillo obediente, al tamborilero, algún pillete recogido en los caminos, con el cogote pelado por los tremendos pellizcos que el descuido le largaba el maestro cuando no redoblaba sobre el parche con brío, y que, si cansado de aquella vida nómada abandonada al amo, era después de haberse hecho tan borracho como él».

Dimoni

Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez



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sábado, 11 de enero de 2020

Dimoni era guapo. Alto, fornido

«Las mujeres que se burlaban de aquel insigne perdido habían hecho un descubrimiento. Dimoni era guapo. Alto, fornido, con la cabeza esférica, la frente elevada, el cabello al rape y la nariz de curva audaz, tenía en su aspecto reposado y majestuoso algo que recordaba al patricio romano, pero no de aquellos que en el período de austeridad vivían a la espartana y se robustecían en el campo de Marte, sino de los otros, de aquellos de la decadencia, que en las orgías imperiales afeaban la hermosura de la raza colorando su nariz con el bermellón del vino y deformado su perfil con la colgante sotabarba de la glotonería».

Dimoni

Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez



Dolçainer i tabaleter

Libro fallero. 1951

Subida por Cruz Campillo a VAHG

domingo, 5 de enero de 2020

Y él, con los carrillos hinchados

«Desde Cullera a Sagunto, en toda la valenciana vega no había pueblo ni poblado donde no fuese conocido. Apenas su dulzaina sonaba en la plaza, los muchachos corrían desalados, las comadres llamábanse unas a otras con ademán gozoso y los hombres abandonaban la taberna. 

—¡ Dimoni !... ¡Ya está ahí Dimoni ! 

Y él, con los carrillos hinchados, la mirada vaga perdida en lo alto y resoplando sin cesar en la picuda dulzaina, acogía la rústica ovación con la indiferencia de un ídolo. 

Era popular y compartía la general admiración con aquella dulzaina vieja, resquebrajada, la eterna compañera de sus correrías, la que, cuando no rodaba en los pajares o bajo las mesas de las tabernas, aparecía siempre cruzada bajo el sobaco, como si fuera un nuevo miembro creado por la Naturaleza en un acceso de filarmonía».

Dimoni

Cuentos valencianos 

Vicente Blasco Ibáñez


El "dolçainer" animando la fiesta de las Fallas. Años 50

https://valenciablancoynegro.blogspot.com/2012/03/