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miércoles, 30 de octubre de 2019

¿Dónde está la veleta...? ¿Se la han llevado...?

«--Aquí fue.... Como un perro me dejaron los míos.... He trabajado mucho, ¿y qué? Pobre y hambriento me abandonaron, y después de setenta años me encuentro igual en el mismo sitio. ¡Hermoso porvenir...! Sea usted honrado, trabaje usted mucho, para verse arruinado, sin otro recurso que pedir limosna en la puerta de San Juan a los hijos de mis amigos.... ¡Ay, mi pobre tienda...! Ha naufragado el barco, y el capitán debe morir. ¿Dónde está la veleta...? ¿Se la han llevado...? ¡Qué aprisa anochece...! ¡Cómo me rueda la cabeza...! ¡Viejo, que te caes...! ¡Señor...! ¡Señor...! ¡Así! 

La caída fue instantánea. 

Primero se doblaron sus rodillas, quedando de hinojos en aquel lugar donde su padre le había abandonado setenta años antes; después cayó de bruces en la acera. 

Los que en tropel salieron de todas las tiendas aún pudieron presenciar la agonía del último veterano del Mercado».

Arroz y Tartana

Vicente Blasco Ibáñez




1.918

Fachada trasera de la Real Iglesia de los Santos Juanes y su campanario triangular obra de Bernardo Pons, en lo mas alto de este, una pirámide con una esfera sobre la que descansa una de las dos veletas más famosas de Valencia, el Pardal de Sant Joan, la veleta representa el águila del Apocalipsis con el tintero en la boca, obra junto con la esfera de Antonio Almela y Gregorio Ucell

La base de la pirámide se remata con tres pequeñas esculturas de San Vicente Mártir, San Vicente Ferrer y San Lorenzo. Escoltando la torre dos figuras, una de San Juan Bautista (izquierda) y otra de San Juan Evangelista (derecha)

Fototipia Thomas

http://postalesdevalencia.blogspot.com.es/

miércoles, 4 de enero de 2017

La leyenda del Pardalot. Y tercera parte

«La miseria del hogar, la abundancia de hijos, y sobre todo la cándida creencia de que en Valencia estaba la fortuna, justificaban en parte el cruel abandono de los hijos. Ir a Valencia era seguir el camino de la riqueza, y el nombre de la ciudad figuraba en todas las conversaciones de los pobres matrimonios aragoneses durante las noches de nieve, junto a los humeantes leños, sonando en sus oídos como el de un paraíso donde las onzas y los duros rodaban por las calles, bastando agacharse para cogerlos. 

El que iba allá abajo, se hacía rico; si alguien lo dudaba, allí estaban para atestiguarlo los principales comerciantes de Valencia, con grandes almacenes, buques de vela y casas suntuosas, que habían pasado la niñez en los míseros lugarejos de la provincia de Teruel guardando reses y comiéndose los codos de hambre. Los que habían emprendido el viaje para morir en un hospital, vegetar toda la vida como dependientes de corto sueldo o sentar plaza en el ejército de Cuba, ésos no eran tenidos en cuenta.»

Arroz y tartana

Vicente Blasco Ibáñez



Vista de la Plaza del Mercado

http://juanansoler.blogspot.com.es/

martes, 3 de enero de 2017

La leyenda del Pardalot. Segunda parte

«Vagaban padre e hijo, aturdidos por el ruido de la venta, estrujados por los codazos de la muchedumbre, e insensiblemente, atraídos por una fuerza misteriosa, iban a detenerse en la escalinata de la Lonja, frente a la famosa fachada de los Santos Juanes. La original veleta, el famoso _pardalòt_, giraba majestuosamente. 

-¡Mia, chiquio, qué pájaro...! ¡Cómo se menea...!--decía el padre. 

Y cuando el cerril retoño estaba más encantado en la contemplación de una maravilla nunca vista en el lugar, el autor de sus días se escurría entre el gentío, y al volver el muchacho en sí, ya el padre salía montado en el macho por la Puerta de Serranos, con la conciencia satisfecha de haber puesto al chico en el camino de la fortuna. 

El muchacho berreaba y corría de un lado a otro llamando a su padre. «¡Otro a quien han engañado!», decían los dependientes desde sus mostradores, adivinando lo ocurrido; y nunca faltaba un comerciante generoso que, por ser de la tierra y recordando los principios de su carrera, tomase bajo su protección al abandonado y lo metiese en su casa, aunque no le faltase criadico.»

Arroz y tartana

Vicente Blasco Ibáñez


1.918

Fachada trasera de la Real Iglesia de los Santos Juanes y su campanario triangular obra de Bernardo Pons, en lo mas alto de este, una pirámide con una esfera sobre la que descansa una de las dos veletas más famosas de Valencia, el Pardal de Sant Joan, la veleta representa el águila del Apocalipsis con el tintero en la boca, obra junto con la esfera de Antonio Almela y Gregorio Ucell


Subida por Pilar Martínez Olmos a VAHG

 La base de la pirámide se remata con tres pequeñas esculturas de San Vicente Mártir, San Vicente Ferrer y San Lorenzo. Escoltando la torre dos figuras, una de San Juan Bautista (izquierda) y otra de San Juan Evangelista (derecha)

Fototipia Thomas

http://postalesdevalencia.blogspot.com.es/

domingo, 1 de enero de 2017

La leyenda del pardalot. Primera parte

«En época pasada, aunque no remota, el Mercado de Valencia tenía una leyenda, que corría como válida en todos sus establecimientos, donde jamás faltaban testigos dispuestos a dar fe de ella.

Al llegar el invierno, aparecía siempre en la plaza algún aragonés viejo llevando a la zaga un muchacho, como bestezuela asustada. Le habían arrancado a la monótona ocupación de cuidar las reses en el monte, y lo conducían a Valencia para «hacer suerte», o más bien, por librar a la familia de una boca insaciable, nunca ahíta de patatas y pan duro.

El flaco macho que los había conducido quedaba en la posada de Las Tres Coronas , esperando tomar la vuelta a las áridas montañas de Teruel; y el padre y el hijo, con los trajes de pana deslustrados en costuras y rodilleras y el pañuelo anudado a las sienes como una estrecha cinta, iban por las tiendas, de puerta en puerta, vergonzosos y encogidos, como si pidiesen limosna, preguntando si necesitaban un criadico .

Cuando el muchacho encontraba acomodo, el padre se despedía de él con un par de besos y cuatro lagrimones, y en seguida iba a por el macho para volver a casa, prometiendo escribir pasados unos meses; pero si en todas las tiendas recibían una negativa y era desechada la oferta del criadico, entonces se realizaba la leyenda inhumana, de cuya veracidad dudaban muchos.»

Arroz y tartana

Vicente Blasco Ibáñez


El Pardalot. Iglesia de los Santos Juanes

http://valenciablancoynegro.blogspot.com.es/