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domingo, 24 de enero de 2021

Las hermanas estaban en la fábrica de sedas hilando capullo

«Las cosas iban mal. El padre, cuando no trabajaba los cuatro terrones en arriendo, iba con el viejo carro a cargar vino en Utiel; las hermanas estaban en la fábrica de sedas hilando capullo; la madre trabajaba como una bestia todo el día, y el pequeñín, que era el gandul de la familia, debía contribuir con sus diez años, aunque no fuera más que agarrándose a la espuerta, como otros de su edad, y aumentando aquel estercolero inmediato a la barraca, tesoro que fortalecía las entrañas de la tierra, vivificando su producción». 

El femater
 
Cuentos valencianos
 
Vicente Blasco Ibáñez
 

 
Cosechera de seda preparando el lecho de hojas de morera

Fausto Muñoz

 

viernes, 10 de agosto de 2018

Para hilar el sedoso capullo entre sus gruesos dedos de hijas de la huerta. Vídeo

«Una tarde volvió Batiste de Valencia muy contento del resultado de su viaje. No quería en su casa brazos inútiles. Batiste, cuando no había labor en el campo, buscaba ocupación yendo a la ciudad a recoger estiércol. Quedaba la chica, una mocetona, que, terminado el arreglo de la barraca, no servía para gran cosa, y gracias a la protección de los hijos de don Salvador, que se mostraban contentísimos con el nuevo arrendatario, acababa de conseguir que la admitiesen en una fábrica de sedas. 

Desde el día siguiente, Roseta formaría parte del rosario de muchachas que, despertando con la aurora, iban por todas las sendas con falda ondeante y la cestita al brazo camino de la ciudad, para hilar el sedoso capullo entre sus gruesos dedos de hijas de la huerta».

La barraca

Vicente Blasco Ibáñez

http://losojosdehipatia.com.es/cultura/historia/la-cria-del-gusano-de-seda-pervivencias-en-las-alquerias-de-valencia/





La cría del gusano de seda