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viernes, 11 de agosto de 2023

En el mercado, las compañeras de la Borda cuchicheaban mirándola compasivamente

«Una mañana, en el mercado, las compañeras de la Borda cuchicheaban mirándola compasivamente. Su fino oído de enferma lo escuchó todo. Caería cuando cayesen las hojas.

Estas palabras fueron su obsesión. Morir... ¡Bueno, se resignaba!; por el pobre viejo lo sentía, falto de ayuda. Pero al menos que muriese como su madre, en plena primavera, cuando todo el huerto lanzaba risueño su loca carcajada de colores; no cuando se despuebla la tierra, cuando los árboles parecen escobas y las apagadas flores de invierno se alzan tristes en los bancales.

¡Al caer las hojas!... Aborrecía los árboles cuyos ramajes se desnudaban como esqueletos del otoño; huía de ellos como si su sombra fuese maléfica, y adoraba una palmera que el siglo anterior plantaron los frailes, esbelto gigante con la cabeza coronada de un surtidor de ondulantes plumas».

Primavera triste

La condenada y otros cuentos

Vicente Blasco Ibáñez



El nuevo mercado de flores de Valencia

La Glorieta

Nuevo Mundo. 1 de julio de 1909

lunes, 14 de septiembre de 2020

La siñá Tona y su hija, famosas floristas

«Era antigua la amistad entre la familia de los Bollos y la siñá Tona y su hija, famosas floristas que tenían su puesto en el mercado de Valencia, y nada más natural que las dos mujeres hubiesen pasado a cuchillo su huerto, matando la venta de una semana para celebrar dignamente la primera misa del hijo de la siñá Pascuala».

Noche de bodas

Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez 




Puesto de venta de flores

Actual plaza del Ayuntamiento

VAHG

 

martes, 9 de enero de 2018

Llevando al lado, como gozquecillo obediente, al tamborilero

«Su fama de músico le hacía ser llamado por los clavarios de todos los pueblos, y veíasele llegar carretera abajo, siempre erguido y silencioso, con la dulzaina en el sobaco, llevando al lado, como gozquecillo obediente, al tamborilero, algún pillete recogido en los caminos, con el cogote pelado por los tremendos pellizcos que el descuido le largaba el maestro cuando no redoblaba sobre el parche con brío, y que, si cansado de aquella vida nómada abandonada al amo, era después de haberse hecho tan borracho como él».

Dimoni

Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez


Joan Blasco a la entrada del Mercado de Flores

http://memoriesduntabaleter.blogspot.com.es/

jueves, 16 de febrero de 2017

Se alejaban después de saludar

«Al amanecer cesó la lluvia. Los faroles de gas reflejaban sus inquietas luces en los charcos del adoquinado, rojos como regueros de sangre, y la accidentada línea de tejados comenzaba á dibujarse sobre el fondo ceniciento del espacio. 

Eran las cinco. Los vigilantes nocturnos descolgaban sus linternas de las esquinas, y golpeando con fuerza los entumecidos pies se alejaban después de saludar con perezoso ¡bòn día! á las parejas de agentes encapuchados que aguardaban el relevo de las siete.»

Flor de Mayo

Vicente Blasco Ibáñez


El Mercado de Flores

Fundación Goerlich