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viernes, 21 de agosto de 2020

Y después venían los novios

«Primero, una turba de muchachos dando cabriolas en torno de Dimoni, que soplaba con la cabeza atrás y la dulzaina en alto como si ésta fuese una gran nariz, con la que husmeaba el cielo, y después venían los novios; él, con su sombrerón de terciopelo, su capa con mangas que le congestionaba el sudoroso rostro, y por bajo de la cual asomaban los pies con calcetines bordados y alpargatas finas».

La cencerrada

Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez


Boda valenciana. 1895

Archivo de Rafael Solaz

http://valenciablancoynegro.blogspot.com.es/2014/07/boda-valenciana.html

miércoles, 19 de agosto de 2020

Y toda la comitiva nupcial salió en busca de la novia

«Ya era hora. Don Vicente esperaba en la iglesia, las campanas habían enmudecido y toda la comitiva nupcial salió en busca de la novia; ellas, con su vestido hueco y la mantilla a los ojos, y los hombres, arrastrando sus recias capas azules de larga esclavina y alto cuello, que les ponía rojas las orejas. Todo el pueblo esperaba a la puerta de la iglesia. Algunos parientes de la siñá Tomasa, violando la consigna de familia, estaban allí en última fila, y no pudiendo resistir la curiosidad, se empinaban pies en puntas para ver mejor».

La cencerrada

Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez


Boda valenciana

Estampa. 4 de mayo de 1935

lunes, 3 de agosto de 2020

¡Ché, Desgarrat!, Marieta se casa

«Y los mismos que antes le despreciaban, los ricachos que volvían la cara al encontrarle, buscábanle en la taberna el día de la primera amonestación, plantándose ante el muchachote, que estaba sentado en un taburete de cuerda, con la vistosa manta sobre las rodillas, la colilla pegada al labio y la mirada fija en el porrón, que, herido por un rayo de sol, reflejaba inquieta mancha roja sobre el cinc de la mesilla. 

—¡Ché, Desgarrat! —le decían con sorna—. Marieta se casa».

La cencerrada

Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez


Boda valenciana

Las Provincias

miércoles, 22 de julio de 2020

Se casaba el tío Sento, uno de los prohombres del pueblo

«Todos los vecinos de Benimuslim acogieron con extrañeza la noticia. 

Se casaba el tío Sento, uno de los prohombres del pueblo, el primer contribuyente del distrito, y la novia era Marieta, guapa chica, hija de un carretero, que no aportaba al matrimonio otros bienes que aquella cara morena, con su sonrisa de graciosos hoyuelos y los ojazos negros que parecían adormecerse tras las largas pestañas, entre los dos roquetes de apretado y brillante cabello que, adornados con pobres horquillas, cubrían sus sienes».

La cencerrada

Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez



Boda en Valencia

Estampa. 4 de mayo de 1935

miércoles, 29 de abril de 2020

Pero, ¡gran demonio!, cásate al menos

«Aquello era un escándalo, una profanación, y los curas de los pueblos sermoneaban al dulzainero: 

—Pero, ¡gran demonio!, cásate al menos, ya que esa perdida se empeña en no dejarte ni aun en la procesión. Yo me encargaré de arreglaros los papeles».

Dimoni

Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez


Boda valenciana

Estampa. 4 de mayo de 1935

domingo, 26 de mayo de 2019

Dolores y el Retor se casaban

«Y entonces, a los dos años de estar ausente Tonet, fue cuando circuló la gran noticia. Dolores y el Retor se casaban.¡Gran Dios! ¡Qué ruido produjo la noticia en el Cabañal! La gente decía que era ella la que se había declarado al novio, añadiendo otros detalles más fuertes que hacían reír. 

A Tona había que oirla. Aquella siñora de la herradura se había empeñado en meterse en la familia, e iba a conseguirlo. Ya sabía lo que se hacía la muy tunanta. Un marido bobalicón que se matase trabajando era lo que le convenía. ¡Ah ladrona! ¡Cómo había sabido coger el único de la familia que ganaba dinero!»

Flor de mayo

Vicente Blasco Ibáñez


En vísperas de la boda

Todocolección

miércoles, 21 de junio de 2017

Escandalizaba a los fieles

«No había en toda la provincia dulzainero como Dimoni; pero buenas angustias les costaba a los clavarios el gusto de que tocase en sus fiestas. Tenían que vigilarlo desde que entraba en el pueblo, amenazarle con un garrote para que no entrase en la taberna hasta terminada la procesión, o muchas veces, por un exceso de condescendencia, acompañarle dentro de aquélla para detener su brazo cada vez que lo tendía hacia el porrón. Aun así resultaban inútiles tantas precauciones, pues más de una vez, marchando grave y erguido, aunque con paso tardo, ante el estandarte de la cofradía, escandalizaba a los fieles rompiendo a tocar la Marcha Real frente al ramo de olivo de la taberna, y entonando después el melancólico De profundis cuando la peana del santo patrono volvía a entrar en la iglesia».

Dimoni. Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez


Boda valenciana. 1895

Archivo de Rafael Solaz

http://valenciablancoynegro.blogspot.com.es/2014/07/boda-valenciana.html