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viernes, 13 de mayo de 2022

En su juventud había estado en la Albufera de carabinero

«Cañamel no era del Palmar, ni siquiera valenciano. Era de muy lejos, de allá donde hablan en castellano. En su juventud había estado en la Albufera de carabinero, casándose con una muchacha del Palmar, pobre y fea. Después de una vida accidentada, al reunir algunos cuartos, había venido a establecerse en el pueblo de su mujer, cediendo a los deseos de ésta. La pobre estaba enferma y revelaba poca vida: parecía gastada por aquellos viajes que la hacían soñar con su tranquilo rincón del lago».

Cañas y barro

Vicente Blasco Ibáñez



Oficial y Sargento Carabineros

Foto Colecha. El Grao

Todocolección

viernes, 13 de noviembre de 2020

Los carabineros del puesto más próximo estaban untados

«No había cuidado; los carabineros del puesto más próximo estaban untados y vigilaban para avisar si llegaba el jefe. A los que no había que perder de vista era a la tropa silenciosa que hacía la descarga, gente demasiado lista de manos que gustaba de aprovecharse del barullo, y creía aquello de quien roba a un ladrón, etc. No; pues de él no se reirían, ¡redeu! al primero que escondiera un fardo, le pegaba un tiro». 

Flor de mayo

Vicente Blasco Ibáñez

 
Esperando las barcas

Playa del Cabañal

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?p=68555811 


viernes, 16 de agosto de 2019

Consideraba el contrabando como la profesión más natural

«Y el honradote Retor, incapaz de faltar a lo que le previniese el alguacil del pueblo o el cabo de mar, reíase como un bendito al pensar en aquel alijo de tabaco que hacía tiempo le danzaba en la cabeza, y le parecía ver ya sobre la arena los fardos de lona embreada. Como buen hijo de la costa, recordando las hazañas de sus mayores, consideraba el contrabando como la profesión más natural y honrada para un hombre aburrido de la pesca».

Flor de mayo

Vicente Blasco Ibáñez


Esperando la llegada de las barcas del bou

?

jueves, 1 de febrero de 2018

Un carabinero joven que estaba de servicio en aquella parte de la playa

«Y la siñá Tona hacía confidente de sus desdichas a Martínez, un carabinero joven que estaba de servicio en aquella parte de la playa, y pasaba las horas del calor sentado bajo el sombrajo de la taberna, con el fusil entre las rodillas, mirando vagamente el límite del mar, con el oído atento á las eternas lamentaciones de la tabernera. 

El tal Martínez era andaluz, de Huelva; un muchacho guapo y esbelto, que llevaba con mucha marcialidad el uniforme viejo de servicio y se atusaba al hablar el rubio bigote con expresión distinguida. 

La siñá Tona le admiraba. Las personas que son finas no lo pueden ocultar; a la legua se las conoce. 

Y además, ¡qué gracia en el lenguaje! ¡qué términos tan escogidos gastaba! Bien se conocía que era hombre leído. Como que había estudiado muchos años en el Seminario de su provincia; y si ahora se veía así era porque, no queriendo ser cura y deseando ver mundo, había reñido con su familia, sentando plaza, para venir al fin a meterse en carabineros».

Flor de mayo

Vicente Blasco Ibáñez


Cuartel de Carabineros en La Patacona

Cortesía de Tequín Iglesias

jueves, 25 de mayo de 2017

Para venir al fin a meterse en carabineros

«Y la siñá Tona hacía confidente de sus desdichas a Martínez, un carabinero joven que estaba de servicio en aquella parte de la playa, y pasaba las horas del calor sentado bajo el sombrajo de la taberna, con el fusil entre las rodillas, mirando vagamente el límite del mar, con el oído atento á las eternas lamentaciones de la tabernera. 

El tal Martínez era andaluz, de Huelva; un muchacho guapo y esbelto, que llevaba con mucha marcialidad el uniforme viejo de servicio y se atusaba al hablar el rubio bigote con expresión distinguida. 

La siñá Tona le admiraba. Las personas que son finas no lo pueden ocultar; a la legua se las conoce. 

Y además, ¡qué gracia en el lenguaje! ¡qué términos tan escogidos gastaba! Bien se conocía que era hombre leído. Como que había estudiado muchos años en el Seminario de su provincia; y si ahora se veía así era porque, no queriendo ser cura y deseando ver mundo, había reñido con su familia, sentando plaza, para venir al fin a meterse en carabineros».

Flor de mayo

Vicente Blasco Ibáñez


Cuartel de Carabineros en La Patacona

Cortesía de Tequín Iglesias