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miércoles, 10 de enero de 2024

Había visto en un merendero al Menut

«¡Pobre Menut! Todos los compañeros, influidos por esa adulación instintiva en los cobardes, celebraban alborozados las bromas que Tono se permitía con él. Al buscar sus ropas terminado el trabajo, encontrábase en los bolsillos cosas nauseabundas; recibía en pleno rostro bolas de pasta, y siempre que el mocetón pasaba por detrás de él, dejaba caer sobre su encorvado espinazo la poderosa manaza, como si se desplomara medio techo.

El Menut callaba resignado. ¡Ser tan poquita cosa ante los puños de aquel bruto, que le había tomado como un juguete!

Un domingo por la noche, Tono llegó muy alegre al horno. Había merendado en la playa; sus ojos tenían un jaspeado sanguinolento, y al respirar lo impregnaba todo de ese hedor de chufas que delata una pesada digestión de vino.

¡Gran noticia! Había visto en un merendero al Menut, a aquel ganso que tenía delante. Iba con su novia: una gran chica. ¡Vaya con el gusano tísico! Bien había sabido escoger».

En la boca del horno

La condenada y otros cuentos

Vicente Blasco Ibáñez



Merendero en la playa

Todocolección

sábado, 24 de abril de 2021

Con su sombrajo de esteras, las mesas cojas con porrón en el centro y el fogón al aire libre

«Detrás, en previsión del apetito que el aire del mar despierta en el gastado estómago, esparcíanse los merenderos, unos con aspecto pretencioso, escalinatas y terrazas, todo frágil, como decoración de teatro, supliendo lo endeble de su construcción y lo misterioso de su cocina con pomposos títulos: Restaurant de París, Fonda del buen gusto; y entre estos pedantes de la gastronomía veraniega, los bodegones indígenas con su sombrajo de esteras, las mesas cojas con porrón en el centro y el fogón al aire libre; establecimientos que ostentaban con aire fiero sus rótulos de regocijada ortografía: El Nap, Salvaor y Neleta , y ofrecían como plato del día desde San Juan a Septiembre, los caracoles en salsa».

Flor de mayo

Vicente Blasco Ibáñez



Merendero "La Murciana"

Playa de La Malvarrosa

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Faltando sólo que le echasen el arroz

«Aquel desfile de guapos detúvose en todos los cafetines del tránsito para refrescar con medias libras de aguardiente, convidando a los policías conocidos que encontraban al paso, y cerca de las doce llegaron a la alquería del camino de Burjasot, donde la paella burbujeaba ya sobre los sarmientos, faltando sólo que le echasen el arroz».

Guapeza valenciana

Cuentos valencianos
 
Vicente Blasco Ibáñez
 
 
Merendero "La Herradura" 
 
La Malvarrosa

https://www.facebook.com/Merendero-La-Herradura-327224134397056/


jueves, 9 de mayo de 2019

Pasaba como rápida exhalación por la tabernilla de la playa

«Tona acabó por no ocuparse de la chiquilla, a pesar de ser la única compañera en aquella vivienda, que en las tardes del invierno parecía estar en pleno desierto. Tonet y la hija del tartanero eran su continua preocupación. 

Aquella perdida habíase propuesto robarle toda su familia. Ya no se contentaba con Tonet, y éste llevaba a casa de Dolores a su hermano el Retor, el cual, al saltar a tierra, pasaba como rápida exhalación por la tabernilla de la playa, yendo a descansar en casa del tartanero, donde resultaba para los novios un testigo poco molesto».

Flor de mayo

Vicente Blasco Ibáñez


La Murciana

Playa de la Malvarrosa

https://www.facebook.com/restaurantelamurciana/