Mostrando entradas con la etiqueta Benimaclet. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Benimaclet. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de septiembre de 2020

Fue aquel jueves, para Benimaclet, un verdadero día de fiesta

«Fue aquel jueves, para Benimaclet, un verdadero día de fiesta. 

No se tiene con frecuencia la satisfacción de que un hijo del pueblo, un arrapiezo, al que se ha visto corretear por las calles descalzo y con la cara sucia, se convierta, tras años y estudios, en todo un señor cura: por esto, pocos fueron los que dejaron de asistir a la primera misa que cantaba Visantet, digo mal, don Vicente, el hijo de la siñá Pascuala y el tío Nelo, conocido por el Bollo».

Noche de bodas

Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez 



 Día de fiesta en Benimaclet

 http://benimacletconta.com/

 

viernes, 29 de junio de 2018

Desde la plaza, inundada por el tibio sol de primavera

«Desde la plaza, inundada por el tibio sol de primavera, en cuya atmósfera luminosa moscas y abejorros trazaban sus complicadas contradanzas brillando como chispas de oro, la puerta de la iglesia, enorme boca por la que escapaba el vaho de la multitud, parecía un trozo de negro cielo, en el que se destacaban como simétricas constelaciones los puntos luminosos de los cirios. 

¡Qué derroche de cera! Bien se conocía que era la madrina aquella señora de Valencia, de la que los Bollos eran arrendatarios, la cual había costeado la carrera del chico».

Noche de bodas. Cuentos valenciamos

Vicente Blasco Ibáñez


Plaza de Benimaclet

ttps://adarch.es/

miércoles, 27 de junio de 2018

Fue aquel jueves, para Benimaclet, un verdadero día de fiesta

«Fue aquel jueves, para Benimaclet, un verdadero día de fiesta. 

No se tiene con frecuencia la satisfacción de que un hijo del pueblo, un arrapiezo, al que se ha visto corretear por las calles descalzo y con la cara sucia, se convierta, tras años y estudios, en todo un señor cura: por esto, pocos fueron los que dejaron de asistir a la primera misa que cantaba Visantet, digo mal, don Vicente, el hijo de la siñá Pascuala y el tío Nelo, conocido por el Bollo . 

Desde la plaza, inundada por el tibio sol de primavera, en cuya atmósfera luminosa moscas y abejorros trazaban sus complicadas contradanzas brillando como chispas de oro, la puerta de la iglesia, enorme boca por la que escapaba el vaho de la multitud, parecía un trozo de negro cielo, en el que se destacaban como simétricas constelaciones los puntos luminosos de los cirios. 

¡Qué derroche de cera! Bien se conocía que era la madrina aquella señora de Valencia, de la que los Bollos eran arrendatarios, la cual había costeado la carrera del chico».

Noche de bodas. Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez


Benimaclet

Mundo Gráfico. 10 de febrero de 1932