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domingo, 22 de octubre de 2023

Se había metido en su casa del Cabañal

«El capitán Llovet, como decían en la playa, era un gitano de mar, y trataba su barco como a un burro de feria, haciéndole sufrir transformaciones maravillosas.

Cruel y generoso, pródigo de su sangre y de la ajena, duro para el negocio y manirroto para el placer, los negociantes de Cuba le habían apodado el Capitán Magnífico, y así seguían llamándole los pocos marineros de su antigua tripulación que aún arrastraban por la playa las piernas reumáticas, tosiendo y encorvando el pecho.

Casi arruinado por empresas comerciales, al retirarse de la trata se había metido en su casa del Cabañal, viendo pasar la vida ante su puerta, sin otra distracción que jurar como un condenado cuando el reuma le hacía permanecer inmóvil en su asiento».

Lobos de mar

La condenada y otros cuentos

Vicente Blasco Ibáñez



Calle de la Reina esquina Vicente Guillot


lunes, 16 de septiembre de 2019

En su hermosa casa de la calle de la Reina

«Avaro y cruel, sabía dar a tiempo una peseta; se familiarizaba con los pescadores, y sus sobrinos, que no le debían más que la esperanza de heredar algo el día en que muriese, teníanle por el hombre más respetable y bondadoso de toda la población, a pesar de que muy contadas veces habían entrado en su hermosa casa de la calle de la Reina, donde vivía sin otra sociedad que la de una criada madura, de buenas carnes, que le tuteaba y se permitía, al decir de la gente, una intimidad tan peligrosa como era saber dónde guardaba encerrado su gato el señor Mariano».

Flor de mayo

Vicente Blasco Ibáñez


Calle de la Reina

Todocolección

lunes, 2 de septiembre de 2019

Llegaron al Cabañal, al barrio llamado de las Barracas

«Llegaron al Cabañal, al barrio llamado de las Barracas, donde se albergaba la gente pobre sometida por la miseria a la servidumbre del mar. 

Las calles aparecían tan rectas y regulares como desiguales eran los edificios; las aceras de ladrillos rojos se escalonaban a capricho, según la altura de las puertas; y en el arroyo fangoso, negruzco, con profundas carrileras y charcos de la lluvia de semanas antes, dos hileras de olivos enanos golpeaban con las empolvadas ramas a los transeuntes, y veían unidos sus nudosos troncos por cuerdas en que se secaban las ropas, ondeando como banderas con la fresca brisa del mar».

Flor de mayo

Vicente Blasco Ibáñez


http://barracavalenciana.blogspot.com

martes, 29 de agosto de 2017

Bajo el toldo de la puerta

«Bajo el toldo de la puerta veíase una aglomeración de chaquetas azules, rostros bronceados y gorras de seda negra; chocaban con sordo tableteo las fichas del dominó, y a pesar del aire libre, percibíase un fuerte olor de ginebra y tabaco picante».

Flor de Mayo

Vicente Blasco Ibáñez


Calle de La Libertad (actual Reina)

Detalle de la foto inferior

Todocolección



domingo, 27 de agosto de 2017

Entrando en el Cabañal, donde veranea la gente de Valencia

«Pasaron la acequia del Gas, entrando en el Cabañal, donde veranea la gente de Valencia. Las alquerías bajas, de panzudas rejas verdes, estaban cerradas y silenciosas; las anchas aceras repercutían los pasos con la sonoridad de una población abandonada; los copudos plátanos languidecían en la soledad, como si echasen de menos las alegres noches del estío con sus risas, sus correteos y su incesante sonar de alegres pianos. Sólo se veía de vez en cuando algún vecino del pueblo, que con la gorra puntiaguda, las manos en los bolsillos y la pipa en la boca, marchaba perezosamente hacia los cafés, únicos lugares que conservaban animación y vida».

Flor de Mayo

Vicente Blasco Ibáñez


Calle de la Libertad (actual de la Reina)

El Teatro La Marina a la izquierda

Todocolección