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miércoles, 11 de mayo de 2022

En el gran edificio de la avenida de Víctor Hugo

«Desnoyers había estado en casa de sus padres antes de dirigirse a la Capilla Expiatoria. Una entrada furtiva en el gran edificio de la avenida de Víctor Hugo. Había subido al primer piso por la escalera de servicio, como un proveedor. Luego se había deslizado en la cocina lo mismo que un soldado amante de una de las criadas. Allí había venido a abrazarle su madre, la pobre doña Luisa, llorando, cubriéndolo de besos frenéticos, como si hubiese creído perderle para siempre. Luego había aparecido Luisita, la llamada Chichí, que lo contemplaba siempre con simpática curiosidad, como si quisiera enterarse bien de cómo es un hermano malo y adorable que aparta a las mujeres decentes del camino de la virtud y vive haciendo locuras. A continuación, una gran sorpresa para Desnoyers, pues vio entrar en la cocina, con aires de actriz solemne, de madre noble de tragedia, a su tía Elena, la casada con el alemán, la que vivía en Berlín rodeada de innumerables hijos».

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez



Vista de la avenida Victor Hugo tomada desde el Arco del Triunfo

https://www.alamy.es/foto-tarjeta-postal-paris-vista-de-la-avenida-victor-hugo-tomada-desde-el-arc-de-triomphe-49916030.html

domingo, 6 de febrero de 2022

Nos vamos a Vichy: mamá necesita las aguas

«-Imagínate una guerra. ¡Qué horror! La vida social, paralizada. Se acabarían las reuniones, los trajes, los teatros. Hasta es posible que no se inventasen modas. Todas las mujeres, de luto. ¿Concibes eso?… Y París, desierto… ¡Tan bonito como lo encontraba yo esta tarde venía en tu busca!… No, no puede ser. Figúrate que el mes próximo nos vamos a Vichy: mamá necesita las aguas; luego a Biarritz. Después iré a un castillo del Loira».

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez



Source des Célestins. 1932

Vichy. Francia

jueves, 27 de enero de 2022

Bailando en los hoteles de los Campos Elíseos

«Habían vuelto a estrecharse las manos y sonreían. Desfilaban ante sus ojos los recuerdos de algunos meses antes, cuando se había iniciado su amor, de cinco a siete de la tarde, bailando en los hoteles de los Campos Elíseos, que realizaban la unión indisoluble del tango con la taza de té».

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez



Avenida de los Campos Elíseos. París

Todocolección

lunes, 1 de julio de 2019

Con que la restauración borbónica había adornado el antiguo cementerio de la Magdalena

«Desalentado por esta decepción, siguió paseando. Su mal humor le hizo ver considerablemente agrandada la fealdad del monumento con que la restauración borbónica había adornado el antiguo cementerio de la Magdalena. Pasaba el tiempo sin que ella llegase. En cada una de sus vueltas miraba con avidez hacia las entradas del jardín».

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez



La Magdalena. París

Todocolección

lunes, 27 de mayo de 2019

Deseaban visitar la Capilla Expiatoria

«Y después de aplastar sus dudas, que renacían indudablemente al poco rato, pensó en lo que le interesaba por el momento, consultando su reloj. Las cinco. Ella iba a llegar de un instante a otro. Creyó reconocerla de lejos en una señora que atravesaba la verja por la entrada de la rue Pasquier.Le parecía algo distinta, pero se le ocurrió que las modas veraniegas podía haber cambiado el aspecto de su persona. Antes que se aproximase pudo convencerse de su error. No iba sola: otra señora se unió a ella. Eran tal vez inglesas o norteamericanas, de las que rinden un culto romántico a la memoria de María Antonieta. Deseaban visitar la Capilla Expiatoria, antigua tumba de la reina ejecutada. Julio las vio cómo subían los peldaños, atravesando el patio interior, en cuyo suelo están enterrados ochocientos suizos muertos en la jornada del 10 de agosto, con otras víctimas de la cólera revolucionaria».

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez


La Chapelle expiatoire. París. 1831

https://www.alamy.es/

lunes, 13 de mayo de 2019

El transatlántico debía llegar a Boulogne a medianoche

«El transatlántico debía llegar a Boulogne a medianoche, aguardando hasta el amanecer para que desembarcasen cómodamente los viajeros. Sin embargo, llegó a las diez, echó el ancla lejos del puerto, y el comandante dio órdenes para que el desembarco se hiciese en menos de media hora. Para esto habían acelerado la marcha, derrochando carbón. Necesitaba alejarse cuanto antes, en busca del refugio de Hamburgo. Por algo funcionaban los aparatos radiográficos».

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez


Puerto de Boulogne sur Mer

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jueves, 21 de marzo de 2019

Entraron en la rada de Southampton

«Después de mediodía entraron en la rada de Southampton. El Friedrich August mostró prisa en salir cuanto antes. Las operaciones se hicieron con vertiginosa rapidez. La carga fue enorme: carga de personal y de equipajes. Dos vapores llenos abordaron al transatlántico. Una avalancha de alemanes residentes en Inglaterra invadió las cubiertas con la alegría del que pisa suelo amigo, deseando verse cuanto antes en Hamburgo. Luego el buque avanzó por el canal con una rapidez desusada en estos parajes».

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez


Puerto de Southampton

Todocolección

lunes, 25 de febrero de 2019

Es la guerra -dijo con entusiasmo-, la guerra que llega… ¡Ya era hora!

«Cerca de Europa, una oleada de noticias salió al encuentro del buque. Los empleados del telégrafo sin hilos trabajaban incesantemente. Una noche, al entrar Desnoyers en el fumadero, vio a los notables germánicos manoteando y con los rostros animados. No bebían cerveza; habían hecho destapar botellas de champaña alemán, y la frau consejera impresionada, sin duda, por los acontecimientos, se abstenía de bajar a su camarote. El capitán Erckmann, al ver al joven argentino, le ofreció una copa.

-Es la guerra -dijo con entusiasmo-, la guerra que llega… ¡Ya era hora!»

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez




lunes, 18 de febrero de 2019

En un vapor de Hamburgo: el König Friedrich August

«Había salido de Buenos Aires en un vapor de Hamburgo: el König Friedrich August. El mundo estaba en santa tranquilidad cuando el buque se alejó de tierra. Sólo en México blancos y mestizos se exterminaban revolucionariamente, para que nadie pudiese creer que el hombre es un animal degenerado por la paz. Los pueblos demostraban en el resto del planeta una cordura extraordinaria. Hasta en el transatlántico, el pequeño mundo de pasajeros de las más diversas nacionalidades parecía un fragmento de la sociedad futura implantado como ensayo en los tiempos presentes, un boceto del mundo del porvenir, sin fronteras ni antagonismos de razas».

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez


Vapor König Friedrich August

http://www.histarmar.com.ar/LineasPaxaSA/101-Hapag.htm

lunes, 11 de febrero de 2019

La posibilidad de una guerra con Alemania…

«-¿Qué hay de la guerra? -le había dicho Argensola antes de preguntarle por el resultado de su viaje-. Tú vienes de fuera y debes de saber mucho. 

Luego se había dormido en su antigua cama, guardadora de gratos recuerdos, mientras el secretario paseaba por el estudio hablando de Servia, de Rusia y del káiser. También este muchacho escéptico para todo lo que no estuviese en relación con su egoísmo, parecía contagiado por la preocupación general. Cuando despertó, la carta de ella citándole para las cinco de la tarde contenía igualmente algunas palabras sobre el temido peligro. A través de su estilo de enamorada, parecía transpirar la preocupación de París. Al salir en busca del almuerzo, la portera, con pretexto de darle la bienvenida, le había pedido noticias. Y en el restaurante, en el café, en la calle, siempre la guerra…, la posibilidad de una guerra con Alemania…»

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez


Soldados franceses entonan "La Marsellesa" antes de partir hacia el frente. París, agosto de 1914

https://www.biografiasyvidas.com/

lunes, 4 de febrero de 2019

Al desembarcar había estado dos horas en un café de Boulogne

«Sabía a qué atenerse. Había desembarcado a las diez de la noche, aún no hacía veinticuatro horas que pisaba tierra, y su mentalidad era la de un hombre que viene de lejos, a través de las inmensidades oceánicas, de los horizontes sin obstáculos, y se sorprende viéndose asaltado por las preocupaciones que gobiernan a los grandes grupos humanos. Al desembarcar había estado dos horas en un café de Boulogne, contemplando cómo las familias burguesas pasaban la velada en la monótona placidez de una vida sin peligros. Luego, el tren especial de los viajeros de América le había conducido a París, dejándolo a las cuatro de la madrugada en un andén de la estación del norte entre los brazos de Pepe Argensola, joven español al que llamaba unas veces mi secretario y otras mi escudero, por no saber con certeza qué funciones desempeñaba cerca de su persona. En realidad era una mezcla de amigo y de parásito, el camarada pobre complaciente y activo que acompañaba al señorito de familia rica en mala inteligencia con sus padres, participando de las alternativas de su fortuna, recogiendo las migajas de los días prósperos e inventando expedientes para conservar las apariencias en las horas de penuria».

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez


Boulogne sur Mer

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lunes, 21 de enero de 2019

Los vendedores de periódicos pasaban por el bulevar voceando las publicaciones

«Fuera del jardín se notaba igualmente la misma ansiedad que hacía a las gentes fraternales e igualitarias. Los vendedores de periódicos pasaban por el bulevar voceando las publicaciones de la tarde. Su carrera furiosa era cortada por las manos ávidas de los transeúntes, que se disputaban los papeles. Todo lector se veía rodeado de un grupo que le pedía noticias o intentaba descifrar por encima de sus hombros los gruesos y sensacionales rótulos que encabezaban la hoja».

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez



Vendedor de periódicos en un suburbio de París. 1890

https://es.123rf.com/

lunes, 14 de enero de 2019

Después de pasar unos minutos en el Printemps o las Galerías

«Y Julio había propuesto en una carta neumática el encontrarse, como en otros tiempos, en este lugar, por considerarlo poco frecuentado. Y ella, con no menos olvido de la realidad, fijaba en su respuesta la hora de siempre, las cinco, creyendo que, después de pasar unos minutos en el Printemps o las Galerías con pretexto de hacer compras, podría deslizarse hasta el jardín solitario, sin riesgos a ser vista por algunos de sus numerosos conocidos.».

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez


Printemps Haussmann

https://www.cometoparis.com/

sábado, 12 de enero de 2019

Para tomar el tren en la gare Saint-Lazare

«Todos los bancos estaban llenos. Algunas mujeres ocupaban taburetes plegadizos de lona, con el aplomo que confiere el derecho de propiedad. Las sillas de hierro, asientos sometidos a pago, servían de refugio a varias señoras cargadas de paquetes, burguesas de los alrededores de París que esperaban a otros individuos de su familia para tomar el tren en la gare Saint-Lazare…»

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez


La Gare de Saint-Lazare

http://viajesferroviarios.blogspot.com/

jueves, 10 de enero de 2019

En un quinto piso de la rue de la Pompe

«Después de varias entrevistas preparatorias y titubeantes, abandonaron definitivamente el jardín. Su amor había adquirido la majestuosa importancia del hecho consumado, y fue a refugiarse de cinco a siete en un quinto piso de la rue de la Pompe, donde tenía Julio su estudio de pintor. Las cortinas bien corridas sobre el ventanal de cristales, la chimenea ardiente esparciendo palpitaciones de púrpura como única luz de la habitación, el monótono canto del samovar hirviendo junto a las tazas de té, todo el recogimiento de una vida aislada por el dulce egoísmo, no les permitió enterarse de que las tardes iban siendo más largas, de que afuera aún lucía a ratos el sol en el fondo de los pozos de nácar abiertos en las nubes, y que la primavera, una primavera tímida y pálida, empezaba a mostrar sus dedos verdes en los botones de las ramas, sufriendo las últimas mordeduras del invierno, negro jabalí que volvía sobre sus pasos».

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez


La rue de la Pompe et le Lycée janson de Sailly, vers 1920

http://www.parisrues.com/

martes, 8 de enero de 2019

Junto a un bulevar de continuo movimiento

«Habían transcurrido cinco meses desde las últimas entrevistas en este square que ofrece a las parejas errantes el refugio de una calma húmeda y fúnebre junto a un bulevar de continuo movimiento y en las inmediaciones de una gran estación de ferrocarril. La hora de la cita era siempre las cinco. Julio veía llegar a su amada a la luz de los reverberos, encendidos recientemente, con el bulto envuelto en pieles y llevándose el manguito al rostro lo mismo que un antifaz. La voz dulce, al saludarlo, esparcía su respiración congelada por el frío: un nimbo de vapor blanco y tenue».

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez


Boulevard Haussmann con Rue des Italiens

Todocolección

domingo, 6 de enero de 2019

Al pasar la verja por el bulevar Haussmann

«Debían encontrarse a las cinco de la tarde en el pequeño jardín de la Capilla Expiatoria; pero Julio Desnoyers llegó media hora antes, con la impaciencia del enamorado que cree adelantar el momento de la cita presentándose con anticipación. Al pasar la verja por el bulevar Haussmann, se dio cuenta repentinamente de que en París el mes de julio pertenece al verano. El curso de las estaciones era para él en aquellos momentos algo embrollado que exigía cálculos».

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Vicente Blasco Ibáñez


Boulevar Haussmann. París

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