«En las acequias conmovíase la tersa lámina de cristal rojizo con chapuzones que hacían callar a las ranas; sonaba luego un ruidoso batir de alas e iban deslizándose los ánades lo mismo que galeras de marfil, moviendo, cual fantásticas proas, sus cuellos de serpiente.
La vida, que con la luz inundaba la vega, iba penetrando en el interior de barracas y alquerías».
La barraca
Vicente Blasco Ibáñez
Acequia de Vera. La Malvarrosa. Alboraia
Principios del XX


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