«Tenía sus parroquianos la pobre mujer esparcidos en toda la ciudad. Era su marcha una enrevesada peregrinación por las calles, deteniéndose ante las puertas cerradas; un aldabonazo aquí, tres y repique más allá, y siempre, a continuación, el grito estridente y agudo, que parecía imposible pudiese surgir de su pobre y raso pecho: La lleeet! (¡La leche!). Jarro en mano, bajaba la criada desgreñada, en chancletas, con los ojos hinchados, a recibir la leche, o la vieja portera, todavía con la mantilla que se había puesto para ir a la misa del alba.
A las ocho, después de servir a todos sus clientes Pepeta se vio cerca del barrio de Pescadores».
La barraca
Vicente Blasco Ibáñez
Barrio de Pescadores a la izquierda, actual calle de las Barcas


No hay comentarios:
Publicar un comentario