martes, 7 de febrero de 2017

I les entranyes que brillaven com l’argent

«Les paelles mostraven la panxa negrellosa i les entranyes que brillaven com l’argent, tot esperant el moment en què xisclarien sobre les flames; l’arròs en sacs; caragols de muntanya en enormes cassoles vorejades de sal que se n’eixien i mostraven les bellugadisses banyes al sol del matí; a un racó hi havia una fornada sencera de rotllos que escampaven en aquell ambient de sang i de greix la fragància del pa tendre i calent; les espècies per lliures en una capsa de llautó, i del celler eixien cuiros i més cuiros, que queien tremolosos en terra com cossos palpitants; alguns, enormes, contenien el vi negre per al dinar, i uns altres de més xicotets guardaven el nèctar de labóta del racó, aquell patriarca del qual es parlava en el poble amb respecte, i que amb el seu color clar i la seua corona de brillants era capaç de tombar al més valent.»

La cencerrada. Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez



Mercado de Ruzafa. Luis Vidal Corella

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?p=101861897


lunes, 6 de febrero de 2017

El Tribunal de las Aguas iba a reunirse

«Era jueves, y, según una costumbre que databa de siglos, el Tribunal de las Aguas iba a reunirse en la puerta de los Apóstoles de la catedral de Valencia. 

El reloj de la torre llamada el Miguelete señalaba poco más de las diez, y los huertanos juntábanse a corrillos o tomaban asiento en los bordes del tazón de la fuente que adorna la plaza, formando en torno al vaso una animada guirnalda de mantas azules y blancas, pañuelos rojos y amarillos o faldas de indiana de colores oscuros.»

La barraca

Vicente Blasco Ibáñez


Tribunal de las Aguas


http://valenciablancoynegro.blogspot.com.es/


domingo, 5 de febrero de 2017

Iba vaso en mano por la playa

«La pequeña Roseta, cargada con un cántaro casi tan grande como ella, iba vaso en mano por la playa de los baños, agitando su maraña de rubios pelos y gritando con voz débil: “Al aigua fresque­ta!”, sacada de la fuente del Gas”».

Flor de Mayo

Vicente Blasco Ibáñez



Acequia del Gas / d'en Gasch. Archivo de José Huguet

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sábado, 4 de febrero de 2017

Cañamèl gozaba las satisfacciones del buen negocio

«El puesto de la Sequiòta daba buen rendimiento. No eran las pescas fabulosas de otra época, pero había noches en que se llegaba muy cerca del centenar de arrobas de anguilas, y Cañamèl gozaba las satisfacciones del buen negocio, regateando el precio con los proveedores de la ciudad, vigilando el peso y presenciando el embarque de las banastas. Por este lado no iba mal la compañía; pero a él le gustaba la igualdad: que cada cual cumpliese su deber, sin abusar de los demás.»

Cañas y barro

Vicente Blasco Ibáñez


Recogiendo la pesca en La Albufera


solerdos.blogspot.com


viernes, 3 de febrero de 2017

Caía como un fardo

«...y dormía como un príncipe cuando, terminada una fiesta, y después de soplar y beber toda la noche, caía como un fardo en un rincón de la taberna o en un pajar del campo, y el pillete tamborilero, tan ebrio como él, se acostaba a sus pies cual un perrillo obediente.»

Dimoni. Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez



En la Albufera. Michael Wolgensinger

Todocolección

jueves, 2 de febrero de 2017

Allí, en el río, estaba el peligro de la ciudad

«Allí, en el río, estaba el peligro de la ciudad, la pesadilla de Valencia, la mala bestia, cuyo recuerdo turbaba el sueño de las gentes honradas, haciendo amargo el vino y desabrido el pan. En un ribazo, entre aplastadas marañas de juncos, un lóbrego y fangoso agujero, y en el fondo, durmiendo la siesta de la digestión, entre peladas calaveras y costillas rotas, el dragón, un horrible y feroz animalucho nunca visto en Valencia, enviado, sin duda, por el Señor —según decían las viejas ciudadanas— para castigo de pecadores y terror de los buenos.»

El dragón del Patriarca. Cuentos valencianos

Vicente Blasco Ibáñez


Cauce del río

Todocolección

miércoles, 1 de febrero de 2017

Señores míos, mañana es sábado

«Los viernes, al salir de la escuela, escuchaban invariablemente todos ellos el mismo discurso. 

—Señores míos, mañana es sábado. recuérdenlo ustedes a sus señoras madres y háganles saber que el que mañana no traiga los dos cuartos no entrará en la escuela. A usted se lo digo especialmente, señor de... tal, y a usted, señor de... cual —y así soltaba una docena de nombres—. Tres semanas que no traen ustedes el estipendio prometido, y así no es posible la instrucción, ni puede procrear la ciencia, ni combatirse con desahogo la barbarie nativa de estos campos. Yo lo pongo todo: mi sabiduría, mis libros —y miraba las tres cartillas, que iba recogiendo su mujer cuidadosamente para guardarlas en la vieja cómoda—, y ustedes no traen nada. Lo dicho: el que mañana llegue con las manos vacías, no pasará de esa puerta. Aviso a las señoras madres.»

La barraca

Vicente Blasco Ibáñez


Ilustración de José Benlliure para "La barraca"