sábado, 9 de diciembre de 2017

Llegaban como rebaño asustado

«A media tarde en el horizonte, cada vez más obscuro, comenzó a marcarse una línea de velas, como inquietos copos de espuma, que tan pronto se remontaban como desaparecían. 

Llegaban como rebaño asustado y en dispersión, dando tumbos sobre las lívidas olas, perseguidas siempre por el mugido feroz, que parecía divertirse arrancándolas en cada papirotazo una vela, un trozo de mástil o el timón, hasta que levantando una montaña de agua verdosa, cogía de través a la desmantelada barca y se la sorbía».

Flor de Mayo

Vicente Blasco Ibáñez



Bueyes arrastrando una barca

Playa de Levante

https://espirelius.com/

viernes, 8 de diciembre de 2017

Se fijaban con inquietud en la entrada del puerto

«Alborotábanse las pobres mujeres, y con las faldas azotadas por el viento corrían por la playa sin saber dónde ir, dando espantosos alaridos y encomendándose a todos los santos de su devoción, mientras que los hombres, pálidos, ceñudos, chupando sus cigarrillos y poniéndose al abrigo de las barcas varadas en la arena, examinaban el horizonte, cada vez más obscuro, con la mirada concentrada y poderosa de las gentes del mar, y se fijaban con inquietud en la entrada del puerto, en la avanzada escollera de Levante, rojos pedruscos sobre los cuales comenzaban á romperse las primeras moles de agua, cubriéndolos de hirvientes espumarajos».

Flor de Mayo

Vicente Blasco Ibáñez


Playa de Levante

jueves, 7 de diciembre de 2017

Sopló el viento de Levante, tan terrible en el golfo de Valencia

«A mediodía cambió el tiempo. Sopló el viento de Levante, tan terrible en el golfo de Valencia; el mar se rizó levemente; avanzó el huracán, arrugando la tersa superficie, que tomaba un color lívido, y un montón de nubes corriéronse desde el horizonte, cubriendo al sol.

En la playa fue grande la alarma. Aquel viento anunciaba para las pobres gentes, duchas en las desgracias del mar, una tempestad de las que dejan rastro en los hogares de los pescadores».

Flor de Mayo

Vicente Blasco Ibáñez


El faro. Años 80

http://pescavalencia.mforos.com/

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Una de las dos salidas de la vieja ciudad edificada sobre la isla

«Rafael llegó al puente del Arrabal, una de las dos salidas de la vieja ciudad edificada sobre la isla. El Júcar peinaba sus aguas fangosas y rojizas en los machones del puente. Unas cuantas canoas balanceábanse amarradas a las casas de la orilla. Rafael reconoció entre ellas la barca que en otro tiempo le servía para sus solitarias excursiones por el río, y que, olvidada por su dueño, iba soltando la blanca capa de pintura».

Entre naranjos

Vicente Blasco Ibáñez


Puente de San Gregorio. Alcira

Todocolección

martes, 5 de diciembre de 2017

Dibujos de Sorolla para Flor de Mayo. Y 03

Dibujos de Sorolla para Flor de Mayo de Blasco Ibáñez

«Ambos artistas mantuvieron una intensa amistad a pesar de las diferencias ideológicas, pero esto no supuso que se embarcaran unidos en una aventura creativa. La edición de sus libros, ilustrados por pintores de la época, Blasco Ibáñez lo intentó con otro gran pintor, José Benlliure, en su novela "La barraca", un drama social de la huerta, que será reeditado próximamente por Vicent García. Joaquín Sorolla, el más universal de los pintores valencianos, conoció a Blasco durante uno de los paseos que éste daba al amanecer por la playa de la Malvarrosa:

«Al vagar por la playa preparando mentalmente mi novela», ha dejado escrito Blasco en el prólogo de Flor de mayo, «encontré a un pintor joven -sólo tenía cinco años mas que yo- que laboraba a pleno sol, reproduciendo mágicamente sobre sus lienzos el oro de la luz, el color invisible del aire, el azul palpitante del Mediterráneo, la blancura transparente y sólida al mismo tiempo de las velas, la mole rubia y carnal de los grandes bueyes cortando la ola majestuosamente al tirar de las barcas».

Sorolla y Blasco ya se habían conocido de niños, pero luego se perdieron de vista. Era el año 1895, cuando Blasco empezó a publicar por entregas en su diario El Pueblo, de tendencia republicana, los capítulos de Flor de mayo, su segunda novela. Como folletines también aparecerían más tarde La barraca y Entre naranjos. En esta época se produce el reencuentro con Sorolla. «Trabajamos juntos, él en sus lienzos, yo en mi novela, teniendo enfrente el mismo modelo», escribe Blasco. «Así se reanudó nuestra amistad, y fuimos hermanos, hasta que hace poco (se refiere al año 1923) nos separó la muerte».

Jaime Millas

El País. 5 de junio de 1981














lunes, 4 de diciembre de 2017

Las novelas regionales. Y 13

«La crítica creyó ver en este final prodigioso un "efectismo"; algo muy bello, sí, pero artificiosamente preparado desde el principio de la obra. No hay tal. Yo quiero hacer constar que ese desenlace fue una "improvisación". Blasco Ibáñez, apenas salió de la Albufera donde, para estudiarla de cerca, acababa de pasar ocho o diez días pescando y durmiendo al raso en el fondo de una barca, empezó a escribir su novela sin saber aún cómo la concluiría. Comenzaba la estación otoñal. Muchas noches, desde un balcón de su finca de la Malvarrosa, Blasco miraba al mar tranquilo, susurrante, plateado por la luna, mientras tarareaba la "Marcha Fúnebre" de Sigfrido . Entretanto, meditaba el último capítulo de su libro. De pronto "lo vio"; fue una emoción tan eficaz que casi la sintió en los ojos; acababa de sugerírselo el recuerdo del cadáver del héroe wagneriano, tendido sobre su escudo y llevado por sus guerreros...

¿Y por qué no había de ser así, según el novelista lo explica? 

No olvidemos que para Vicente Blasco Ibáñez, fácil más que ningún otro artista a las emboscadas de la impresión, "el arte es instinto"».


Fotograma de la serie de RTVE "Cañas y barro". 1978

Aquí podéis ver la serie:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/canas-y-barro/

domingo, 3 de diciembre de 2017

Dibujos de Sorolla para Flor de Mayo. 02

Dibujos de Sorolla para Flor de Mayo de Blasco Ibáñez

«Ambos artistas mantuvieron una intensa amistad a pesar de las diferencias ideológicas, pero esto no supuso que se embarcaran unidos en una aventura creativa. La edición de sus libros, ilustrados por pintores de la época, Blasco Ibáñez lo intentó con otro gran pintor, José Benlliure, en su novela "La barraca", un drama social de la huerta, que será reeditado próximamente por Vicent García. Joaquín Sorolla, el más universal de los pintores valencianos, conoció a Blasco durante uno de los paseos que éste daba al amanecer por la playa de la Malvarrosa:

«Al vagar por la playa preparando mentalmente mi novela», ha dejado escrito Blasco en el prólogo de Flor de mayo, «encontré a un pintor joven -sólo tenía cinco años mas que yo- que laboraba a pleno sol, reproduciendo mágicamente sobre sus lienzos el oro de la luz, el color invisible del aire, el azul palpitante del Mediterráneo, la blancura transparente y sólida al mismo tiempo de las velas, la mole rubia y carnal de los grandes bueyes cortando la ola majestuosamente al tirar de las barcas».

Sorolla y Blasco ya se habían conocido de niños, pero luego se perdieron de vista. Era el año 1895, cuando Blasco empezó a publicar por entregas en su diario El Pueblo, de tendencia republicana, los capítulos de Flor de mayo, su segunda novela. Como folletines también aparecerían más tarde La barraca y Entre naranjos. En esta época se produce el reencuentro con Sorolla. «Trabajamos juntos, él en sus lienzos, yo en mi novela, teniendo enfrente el mismo modelo», escribe Blasco. «Así se reanudó nuestra amistad, y fuimos hermanos, hasta que hace poco (se refiere al año 1923) nos separó la muerte».

Jaime Millas

El País. 5 de junio de 1981