miércoles, 8 de febrero de 2017

Iba de puerta en puerta recibiendo encargos para Valencia

«El barquero, un hombrecillo enjuto, con una oreja amputada, iba de puerta en puerta recibiendo encargos para Valencia, y al llegar a los espacios abiertos en la única calle del pueblo, soplaba de nuevo en la bocina para avisar su presencia a las barracas desparramadas en el borde del canal. Una nube de chicuelos casi desnudos seguía al barquero con cierta admiración. Les infundía respeto el hombre que cruzaba la Albufera cuatro veces al día, llevándose a Valencia la mejor pesca del lago y trayendo de allá los mil objetos de una ciudad misteriosa y fantástica para aquellos chiquitines criados en una isla de cañas y barro.»

Cañas y barro

Vicente Blasco Ibáñez



Puerto de El Palmar 

Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu

No hay comentarios:

Publicar un comentario