miércoles, 18 de octubre de 2017

Los hombres que comen poco me parecen seres débiles; no me gustan...

«—Antes—dice—yo trabajaba en condiciones fatales. Allá en Valencia, en la redacción de El Pueblo , diario fundado por mí, después de redactar el artículo de fondo y de ajustar el periódico y de recibir a todos los representantes de los comités republicanos que iban a visitarme, me ponía a escribir novelas. Esto no ocurría nunca hasta pasadas las dos de la madrugada. Así compuse mis primeros libros: Arroz y tartana , Flor de Mayo , La barraca ... Ahora laboro con más comodidad. En todo tiempo me levanto temprano, a las ocho, y me sirven el desayuno: ¡un verdadero almuerzo!... Porque yo, si no como mucho, no hago nada... Es más: los hombres que comen poco me parecen seres débiles; no me gustan...»

Mis contemporáneos

Eduardo Zamacois


Todocolección

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